Accesos rápidos


Publicidad


9 de juliol de 2009, 08:35

Purgatorio

Título de la crítica

joan-anton benach (La vanguardia, 09/07/09)

"¿Donde está y qué es el purgatorio a las cuatro de la tarde de un domingo cualquiera?". La pregunta de Castellucci apunta a la cotidianidad, al tedio que invade tantos universos familiares, hasta el último rincón de la casa y de las conciencias. Al fracaso convivencial, tan frecuente. Las imágenes del Inferno tenían una categoría épica. Las del Purgatorio, en cambio, pertenecen a un acomodado mundo burgués, perfectamente vulgar. Nunca Castellucci había ocupado la escena con una escenografía tan convencional: una sala de estar con tresillo, televisión y piano, las estancias de un dúplex confortable, pero sin rasgo que las distinga de lo más común.

Castellucci imagina su purgatorio como la metáfora sartriana de un encierro envenenado. El estruendoso silencio que cubre la existencia de las tres criaturas de su historia es una forma de eludir la tragedia que sufren el padre, la madre y el hijo de ambos, por mor del reiterado abuso sexual que el cabeza de familia comete con el pequeño de la casa. Presentes el ejecutor de la vileza y su víctima, se rubrica la gravedad de la situación mostrando la ternura y el consuelo que el hijo presta al violador, hundido en una suerte de depresión junto al piano.

Con las notas quejumbrosas del instrumento, la banda sonora de Scott Gibons inicia una composición musical de creciente fortaleza decibélica y en la que interviene un amplio repertorio de rugidos, vibraciones y sones invasivos. El alarde acústico acompaña las visiones soñadas por la inocente víctima del atropello sexual. Son éstas imágenes proyectadas sobre una negra pantalla circular, un desfile de plantas y flores que concluye con un espeso cañaveral del que surge la figura del padre buscando a su presa, calado el sombrero de cowboy que usa siempre, como un cebo, cuando perpetra su felonía.

El niño, que se refugia en el armario ropero para sus fantasías liberadoras, tal vez conozca, según la última de ellas, una situación distinta: él mismo, armado de una fortaleza inexpugnable, asistiendo imperturbable, crecido como un adulto, a la desesperación de su verdugo, una figura, por el contrario, empequeñecida y prisionera de una inútil agitación. Para dicho personaje, Castellucci incorpora a un auténtico enfermo, en este caso, Davide Savorani, aquejado de una severa lesión neurológica que altera la movilidad. Su trabajo es admirable y conmovedor. Por su dramaturgia, por las novedades que se utilizan en el lenguaje, por la entidad de los personajes, por sus mecanismos y efectos visuales, Purgatorio es de los espectáculos más sobresalientes de ese creador inclasificable que es Castellucci. Y lo mejor que ha dado el Grec´09 hasta hoy.

EL SILENCI TRENCAT

JUAN CARLOS OLIVARES (AVUI, 07/07/09)

Dante descriu el purgatori com una muntanya-illa que s'eleva sobre el mar, feta amb la terra extreta per cavar l'infern. Però la principal característica del purgatori és el temps: una sala d'espera per dissoldre's en l'eternitat i finalment oblidar. En aquesta presó preventiva de sòlids silencis -la matèria fosca que fa del temps una experiència dolorosament real- tanca Romeo Castellucci els personatges de Purgatorio. Com Antonioni a la seva "trilogia de la incomunicació", el director utilitza el silenci per introduir l'espectador en un realisme insuportable, sobretot quan l'horror en temps real s'apodera del rellotge.

Un silenci tan opac com la realitat que et manté dempeus. Ningú sol tallar aquesta capa que envolta el confort de la nostra existència. Castellucci ho fa per mostrar-nos què passa rere aquest teló sobre el qual s'escriuen les paraules mentideres, sordes a la banda sonora del terror. És difícil -però inevitable- aplaudir amb tensió acumulada una acció teatral tan poc misericordiosa amb la consciència de l'espectador. De sobte, la música que tapa l'horror és silenci, reduïda a una inútil paraula, i el silenci, el crit d'un infinit malson infantil.

El silenci no és absència de soroll. És un estat de consciència que pertorba la nostra percepció del temps. L'estira cap a un present que no volem contemplar, il·limitat en la seva cruel invariabilitat. En aquest nivell, les trucades d'auxili no tenen resposta, les preguntes salvadores no arriben a cap destí. Només resta sobreviure en soledat enmig del fragor de la desgràcia i buscar refugi contra els monstres. De sobte, el purgatori és el millor lloc per amagar-se d'una maldat tan pròxima com abominable. I un armari pot ser aquesta illa per atalaiar l'arribada del monstre, per imaginar mons fascinants com a amenaçadors, per projectar en una fantasia de cossos canviats la inutilitat de trencar el fil familiar de la culpa. I esperar, inútilment, la redempció. 

pecados carnales, pecados veniales

maria josé ragué (el mundo, 07/07/09)

Romeo Castellucci busca líneas de fuerza a partir de la materia y proporciona emociones a través de imágenes. Imágenes que sustraen materia del tiempo y del espacio. Purgatorio, nos dice, se inscribe en la parte más similar a la existencia terrena. Recoge almas que esperan, se inscribe en la violencia, realismo y sueño se mezclan y la percepción de la realidad se asfixia en cantidad de formas.

«Si Inferno está lleno de cuerpos, en Purgatorio se asiste a una creciente esencialización corporal que llevará al desencarnamiento de Paradiso». En Purgatorio vemos que se refiere a la existencia de una familia convencional, madre, padre e hijo. Con escasas palabras y en tonos menores, percibimos escenas domésticas, lentas, grises y anodinas que desembocarán en el pecado carnal que para Dante no es grave y que por eso puede adscribirse al Purgatorio. El niño quiere protegerse con un gran muñeco-soldado que no le protegerá. El padre cogerá su sombrero de cowboy mientras la madre le dice: «No, hoy no».

Hasta este momento, una pantalla circular reproduce el texto de las acciones que se desarrollan en el escenario. A partir de aquí, el texto nos miente, dice «música», que los padres están bailando… pero lo que ocurre es que el padre violará a su hijo. Éste es el núcleo del pecado, de Purgatorio. Los seres humanos que contemplamos se llaman Primera estrella, Segunda estrella, Tercera Estrella. Es una simbolización del universo. El trauma de la violación perdura. El niño crece, el padre se empequeñece. Luego, en unas bellísimas e inquietantes imágenes acompañadas de la música de Scott Gibons, se nos mostrará un universo inquietante, firmamento, mares, selvas, cañas erectas con el padre al fondo… Y el gran círculo acabará convirtiéndose en negro absoluto, en agujero cósmico que nos devora. Es una interpretación más, de tantas posibles.

Sin duda, es un espectáculo ambicioso tanto en su estética como en su propósito, pero no creo que pueda complacer a un público mayoritario. De hecho, hubo alguna deserción el día de su estreno. Purgatorio tiene una gran perfección, pero esperábamos más de esta trilogía que estrenó Castellucci en el pasado festival de Aviñón y que ahora es la estrella del Grec 09.

La trilogía se cierra con la instalación de Paradiso fuera del ámbito escénico. Distintos elementos geométricos de color blanco nos conducen a una húmeda y calurosa caverna con un orificio circular. Al fondo, una figura humana, acaso parecida a la Virgen de las Rocas de Leonardo da Vinci… O no.

Inferno nos enfrentaba al horror de la humanidad, Purgatorio nos enfrenta al horror del ser humano. Paradiso nos deja en el vacío del útero materno. Es una trilogía que plantea análisis cósmicos y que investiga sobre la teatralidad. Muy adecuada para un festival aunque no para todos los públicos. 

un infernal purgatorio

césar lópez rosell (el periódico, 07/07/09)

Agobiante, sobrecogedor. Así es el Purgatorio de Dante según Romeo Castellucci, en realidad un infierno, un lugar de tortura más que de expiación, que muestra toda la carga del dolor terrenal. Y así lo percibió el público del Teatre Lliure.

En la amplia cocina de una casa una mujer prepara la cena para su hijo. El niño, aferrado a un muñeco, aparece como un zombi. Le duele la cabeza y parece asustado. Pregunta si su padre volverá hoy y acaba encerrándose en el refugio del armario de su cuarto.

Este planteamiento nos sitúa rápidamente en una angustiosa atmósfera. No hay duda de lo que va a suceder. Se trata solo de ver cuándo el padre pederasta ejecutará su horrible acción. Violencia extrema en el seno de una familia aparentemente bien estructurada, tal como ocurre hoy con demasiada frecuencia.

El cambio de escenario muestra al padre, cansado y abatido, en el salón. Parece un tipo normal. La situación se desencadena cuando él le pide a su mujer que le traiga el sombrero de cowboy para jugar con su hijo. De nada sirven las súplicas de la esposa. Durante unos minutos llegan a la solitaria escena los gritos de dolor y los gemidos de desahogo. Espeluznante. La posterior imagen del padre descamisado tecleando un piano y la de su hijo, con un pañuelo ensangrentado, consolándolo –«ya pasó, se acabó»– nos deja atónitos. Polémico por incomprensible. Castellucci renuncia a juicios morales y deja espacio para el perdón.

Será verdad que el sueño de la razón produce monstruos. O eso indica la imagen del niño contemplando las imágenes de flores amenazantes que reflejan sus pesadillas. La reaparición del padre como bailarín-tullido que se revuelca por el suelo y la de su hijo observándolo, ya mayor pero con pantalón corto, apunta a ceremonia expiatoria. Y también a que no ha superado el trauma y seguirá el ejemplo paterno. Un infernal purgatorio, con tediosos momentos pero siempre perturbador.

 

 


Publicidad

Comentarios0 comentaris

Comentari

Si vols opinar, has de ser Amic de TeatreBCN

Registra't aquí i gaudeix dels avantatges de ser Amic de TeatreBCN

I si ja ets Amic de TeatreBCN, entra i digues la teva…

També...

Aquests són alguns dels articles relacionatsArticulos relacionados

Crítiques

Amb els peus a la terra

Teatre Lliure - Festival Grec

Més informació a...

Teatre Lliure · Festival Grec · Romeo Castellucci · Societas Raffaello Sanzio

Palabras claveLa manera més fàcil de navegar pel web

Cartellera

Publicidad

T'agrada aquest article?

SI · No

50%

També...

1. Inferno

2. Amb els peus a la terra

3. Dead 1 / Quick Silver

Aquests són alguns dels articles relacionatsArticulos relacionados